A Mª Dolores Gil: proximidad y encuentro


Por Miguel Ángel Jiménez Mateos.

Pintor, escultor y Profesor Titular de la Facultad de Bellas Artes de Sevilla

 

La obra de Mª Dolores Gil hace referencia a la proximidad y el encuentro en Andalucía, de su tierra, de sus costumbres y de sus creencias. En su obra recoge aquellos aspectos amables de la vida humana, de lo cotidiano.

La espiritualidad andaluza permanece ahí y adquiere un claro espíritu estético con la técnica del Pastel. Los trazos de color se extienden con la ayuda de sus manos, cobrando un aspecto aterciopelado y suave, evocando formas, objetos, historias…una composición de escenas, de firmes realidades volumétricas, colores refinados, insinuados, sometidos a una entonación orquestal que introduce unidad al conjunto de formas y matices.

Mª Dolores Gil tiene gran dominio en el estudio de las telas utilizando todo tipo de colores y texturas donde imperan los blancos con gran cantidad de luces y tonos distintos, creando una atmósfera de serenidad: podemos encontrar exactamente lo que queremos tocar o coger. Rojos, azules, violetas, verdes, amarillos, los ocres son muy versátiles e incrementan la sensación de espacio.

Cada persona es dueña de sus actos; sin embargo los orígenes marcan de tal manera, que la vida raramente permite huir de ellos. Este es el caso, el sentido de su existencia. Es aquí donde quedó sellado aquel mantón bordado y ese olor a jazmín del Príncipe, el recuerdo del aperitivo, la vieja alacena, el rayo de sol en los postreros días del invierno.

Luego vinieron más colores; otras encrucijadas: sobrevino la eclosión de Mª Dolores Gil artista; la mutación de su alma desde el firme trazo del dibujo y el primoroso cuidado del color, directamente del natural, testigo de estas realidades… con valor.

Tus actos los guarda el Arte en ese camino apasionado y apasionante. Es en ese camino donde se aprecia una pintura apasionada, delicada, vibrante de color y de materia, pero a la vez impregnada de contenido poético.

En toda la obra se palpa el afán y el gozo de pintar, siempre dentro de un encantador realismo que ha merecido las más altas recompensas y las más elogiosas críticas.